Las bombillas incandescentes han sido la principal tecnología de iluminación empleada hasta la fecha. Sin embargo, recientemente se han empezado a utilizar LEDs para la iluminación, una tecnología que permite un mayor ahorro energético y la posibilidad de jugar con la luz que deseamos crear, sin necesidad de emplear filtros.
En la actualidad la tecnología LED consume hasta un 92% menos de energía para lograr la misma iluminación, y al mismo tiempo goza de otras características muy interesantes, como su mayor duración y resistencia a golpes.
La posibilidad de ofrecer múltiples y variados colores o de cambiar la tonalidad en cuestión de décimas de segundo nos ofrecen grandes posibilidades en materia decorativa. De esta forma podríamos elegir el color de la luz en función de la hora del día, de las necesidades del público, o del deseo de generar una determinada sensación.